Mientras que Ducrot y Todorov se centran en la estructura semántica de los conceptos, Ricœur se adentra en cómo el lenguaje, a través de la metáfora, va más allá de la categorización estática para generar nuevas formas de comprender la realidad, abordando la polisemia y la dinámica del significado desde una perspectiva fenomenológica, más allá de la lingüística pura.





















