Ambos libros abordan la cognición y el conocimiento desde una perspectiva biológica radical, pero Coccia lo hace a través de la filosofía de las plantas, una vía inesperada y no canónica. Mientras Maturana y Varela parten de la autopoiesis celular, Coccia propone que la vida vegetal, con su capacidad de mezcla y simbiosis, es el modelo fundamental de la existencia y la percepción, ofreciendo una conexión lateral sobre la naturaleza del 'entendimiento' desde un ángulo botánico poco explorado.









