Mientras Peirce se sumerge en cómo construimos el significado a través de la lógica y la semiótica, Searle aborda la construcción de la realidad social, mostrando cómo las estructuras lógicas y lingüísticas que estudiaba Peirce son fundamentales para crear "hechos institucionales" que operan con una objetividad aparente. La conexión es no obvia porque va más allá de la lógica pura para explorar sus implicaciones en la existencia social.















