Mientras Poincaré valora la ciencia por su utilidad intrínseca y su búsqueda de la verdad más allá de aplicaciones prácticas inmediatas, Ordine explora un concepto similar para las humanidades. Ambos autores critican la visión reduccionista que solo valora el conocimiento por su rentabilidad económica, defendiendo el valor de la investigación pura y el saber desinteresado, aunque en campos aparentemente opuestos.























