Es una recomendación no obvia para la Gestalt porque abandona el marco psicológico clásico y se sitúa en la neurociencia, ofreciendo una explicación materialista moderna para la integración perceptual y la emergencia de la subjetividad. Mientras Köhler argumentaba desde la fenomenología de la percepción, Llinás lo hace desde los circuitos talamocorticales, pero ambos buscan explicar cómo se forma una totalidad coherente a partir de elementos dispersos.











