Mientras que Baudrillard explora la desaparición de lo real en la simulación, Debord, décadas antes, sentó las bases al analizar cómo la sociedad moderna se convierte en una colección de imágenes, donde la experiencia vivida es suplantada por representaciones. Ambos critican la pérdida de autenticidad en la experiencia humana debido a la mediación de imágenes, pero Debord se enfoca en la "sociedad del espectáculo" como una forma de control y alienación, un concepto previo y menos directamente apocalíptico que la hiperrealidad de Baudrillard, ofreciendo una perspectiva complementaria en lugar de una obvia extensión.























