Mientras Flusser explora cómo la tecnificación altera nuestra relación con el mundo y el pensamiento, Debord profundiza en cómo la sociedad posindustrial se organiza alrededor de la imagen y el consumo. Ambos plantean una crítica fundamental a cómo las 'interfaces' (la imagen en Debord, la técnica en Flusser) moldean y distorsionan la realidad, aunque Debord se enfoca más en lo social y Flusser en lo cognitivo-filosófico.























