Mientras Piaget explora experimentalmente la construcción gradual del pensamiento lógico, Hume desmonta la noción de una razón puramente lógica inherente, sugiriendo que la coherencia del pensamiento se deriva de asociaciones y hábitos mentales. La conexión es no obvia al contrastar un enfoque empírico-desarrollativo sobre cómo se forma la lógica, con una crítica filosófica a la base de esa misma lógica.












