Aunque El pensamiento visual argumenta a favor de lo perceptual, su marco es la psicología Gestalt de mediados del siglo XX. Este ensayo conecta lateralmente desde la neurociencia contemporánea, explorando cómo las emociones y los sentimientos son procesos cognitivos, lo que amplía la discusión de Arnheim sobre la inteligencia no-lingüística desde una perspectiva no obvia para los lectores de la obra clásica.






















